Un ejemplar de mascarilla 'Garry Galaxy' retirado por Sanidad

Urgente: El Gobierno vuelve a retirar del mercado miles de mascarillas

Los trabajadores de las funerarias usaron material no apto para su uso profesional hasta el 20 de abril, diez días después de que saltara la alarma por la falta de fiabilidad de las Garry Galaxy N95.

La polémica de las mascarillas defectuosas  repartidas por el Gobierno continúa dando que hablar.

El 15 de abril, la directora general de Farmacia, Patricia Lacruz, se dirigió a las comunidades autónomas para que dejaran de usar de manera «inmediata» el lote de mascarillas  Garry Galaxy con la referencia N95  que había repartido el Gobierno.

Miles de mascarillas con estas características habían sido distribuidas por centros hospitalarios y residencias de ancianos de todo el país, pero tuvieron que ser retiradas por su  escasa fiabilidad y falta de homologación. 

Por aquel entonces la reacción del Ejecutivo central ya fue cuestionada por su lentitud, puesto que el Gobierno de Aragón ya alertara el 10 de abril de que las mascarillas no cumplían el nivel de protección requerido.

El 17 de abril, cuando las mascarillas fueron finalmente retiradas de todos los centros, ya habían pasado 7 días en los que cientos de sanitarios estuvieron expuestos al virus  por llevar esta protección defectuosa.

Los servicios funerarios continuaron expuestos al virus

Sin embargo, la tardanza de la retirada de las mascarillas a los sanitarios es solo un episodio de un capítulo más extenso que incluye también a los servicios funerarios.

Según informa 'El Mundo', una semana después de la retirada del primer lote de mascarillas defectuosas, el Gobierno tuvo que retirar otro lote de miles de mascarillas  con las mismas características que habían sido repartidas por los servicios funerarios de todo el país.

A pesar de que el Ministerio de Sanidad ya había ordenado la retirada de «las mascarillas Garry Galaxy N95 contenidas en envase verde cuya referencia es 20200324 201201» por no cumplir con ninguna clasificación de calidad, la orden no se trasmitió a los servicios funerarios que continuaron usando la protección defectuosa.

Alertados por la falta de fiabilidad de las mascarillas, la patronal de las funerarias, Panasef, llamó a Sanidad a principios de la semana pasada para comprobar si, tal y como les habían comunicado desde el propio ministerio, ellos si podían seguir utilizando las mascarillas Garry Galaxy N95.

Las peores sospechas de la patronal finalmente se cumplieron. Se había producido un fallo en la información proporcionada por el mando único y, ahora sí tras la llamada, el Ministerio solicitó la retirada  de todas las mascarillas de estas características repartidas por las funerarias.

De esta forma, los trabajadores de las funerarias usaron material no apto para su uso profesional hasta el 20 de abril, 10 días después de que saltara la alarma por su falta de fiabilidad. Una vez más se produjo un retraso más que notable a la hora de atajar un problema tan grave como este.