Pedro Sánchez en rueda de prensa durante la pandemia del coronavirus

El Gobierno toma una decisión obligada sobre los ERTE en España

La falta de liquidación tras la crisis sanitaria provoca que España sea el primer país en solicitar ayuda de la SURE y le obliga a tomar medidas drásticas

Pese al dinero solicitado a Europa, España no tiene suficiente para hacer frente a todos los pagos, le faltan al menos 5.000 millones de euros para saldarlo.

Es por este motivo que ha trasladado a patronal y sindicatos la posibilidad de que haya que recortar las prestaciones, con quien tendrá que negociar qué sucederá con la regulación temporal de empleo (ERTE) y la prestación por cese de actividad de los autónomos a partir de octubre. 

Esperaban que la situación económica española mejorase después del verano y poder ir retirando los subsidios a partir de entonces. Sin embargo, la mala temporada turística que estamos viviendo no podrá hacer esto posible. 

Por el momento, Moncloa ha accedido a ampliar las condiciones favorables para empresas y trabajadores hasta el próximo 30 de septiembre, aunque se mantiene viva una comisión tripartita para tomar el pulso del mercado laboral durante el verano y decidir si deben prorrogarse hasta final de año. 

España solicita dinero de la SURE

España ha sido el primer país de la Unión Europea en solicitar formalmente a la Comisión los fondos del SURE, el instrumento comunitario ideado de forma temporal para hacerle frente a la crisis provocada por el coronavirus

Ha pedido la incesante cantidad de 20.000 millones de euros, con la que el Gobierno podría respirar tranquilamente en cuanto a la economía y no cargar con tanta presión sobre las emisiones y la prima de riesgo española. 

No obstante, este dinero no sería suficiente para poder hacerle frente a todos los daños que ha provocado el Covid-19, según han informado algunos técnicos del Ministerio de Economía. 

Está prevista la llegada de la ayuda para principios de otoño. Sin embargo, teniendo en cuenta los pagos de los subsidios de agosto durante los primeros días de septiembre, este dinero podría agotarse incluso antes de su llegada. 

Por otra parte, aunque España ha solicitado 20.000 millones, la liquidación que obtendrá por parte de la UE todavía está por determinar y dependerá —entre otras cosas— del volumen que pidan el resto de países que necesiten hacer uso del SURE. 

Según algunas fuentes de la cúpula económica del Ejecutivo, el Gobierno necesitaría 5.000 millones más de los solicitados para hacerle frente a todo el dinero que han supuesto los ERTE y el cese de actividad de los autónomos que superarían los 25.000 millones.

Solo en marzo, el punto álgido de la crisis del Covid-19, se alcanzaron los 7.000 millones en el coste de expedientes de regulación temporal y en la prestación por parte de los trabajadores. Y aunque estas cifras han ido disminuyendo, no deja de ser un total con una cantidad de dinero descomunal. 

Además, la caída de la recaudación de la Seguridad Social tras la declaración del estado de alarma y la flexibilización en los pagos de impuestos para empresas y autónomos también han supuesto un retraso en la economía del país. 

Y hay que tener en cuenta que antes de que termine el año, el Gobierno debe abonar el extra de Navidad a los nueve millones de pensionistas. 

Son todas estas las razones que le han llevado a poner en el punto de mira la necesidad de reducción de los ERTE y de las ayudas económicas, pese a que algunos empleados y sindicatos han solicitado una prórroga más allá del 30 de septiembre.