Pablo es un nadador federado que acude nadando al trabajo.

El español que cada día va nadando a trabajar para mantener la distancia social

Algunos ciudadanos se las ingenian para respetar las normas de seguridad ante el coronavirus.

La mayoría de los españoles están respetando las  normas de higiene y distanciamiento social  decretadas para frenar una posible expansión del coronavirus

Ante el progresivo riesgo que entraña la desescalada, estas medidas se antojan fundamentales para evitar segundas oleadas del virus. 

A pesar de algunas actitudes incívicas, la población en general está concienciada de la obligatoriedad de llevar mascarilla y la necesidad de respetar los dos metros de seguridad  con otras personas.

Tanto es así, que algunos ciudadanos se la juegan al máximo para garantizar el cumplimiento de las normas. 

Pablo, nadador y trabajador

Es el caso de  Pablo, un gijonés de 46 años que vive a escasos kilómetros de la playa de Poniente.  Como su negocio está muy cerca de otra de las playas de la ciudad asturiana, la de San Lorenzo, este ciudadano ha decidido ir nadando al trabajo. 

Pablo es nadador federado, por lo que la distancia de aproximadamente 2 kilómetros y medio que separa ambas playas es asumible para él. 

Cada día este ciudadano se enfunda su neopreno y se guarda la mascarilla en el bolsillo para ponérsela cuando sale del agua. 

«Abro la tienda un poco tarde y la cierro tarde también, entonces  me coincide con las franjas para hacer deporte y lo hago; pero si tengo que transportar algo o el mar está embravecido, no puedo», explicaba el gijonés en la cadena  Cope.

Sin embargo, con la entrada de Asturias  en la segunda fase de la desescalada, a partir de este lunes 25 de mayo, Pablo no tendrá que ceñirse a las franjas horarias establecidas para la práctica de deporte porque se suprimen.

Lo que queda claro es que este gijonés se ha tomado con filosofía las normas de la desescalada y ha optado por un  método de desplazamiento muy atlético y libre de tráfico  de vehículos o humanos.