Sábado 21 de mayo, 13:30 horas, polígono industrial La Granadina de San Isidro (Alicante). José Enrique Perea y Luis María Rocamora, empleados de una empresa de transportes, no dan crédito a lo que ven desde su camión. Una mujer camina con las piernas manchadas de sangre y un hatillo de mantas en los brazos.
Entre las prendas creen divisar una diminuta extremidad de lo que parece ser un bebé, e inmediatamente llaman a la Guardia Civil. Momentos después, los agentes descubrirán a un bebé recién nacido cerca de una casa en ruinas. Presentaba síntomas de deshidratación, pero se encontraba en buen estado.
Daniela, una mujer de 39 años y de nacionalidad suiza, se negó a colaborar y ofreció una versión con muchas contradicciones. Fue trasladada al mismo hospital que su bebé, pero sigue sin colaborar y no quiere saber nada de la niña. Quedó detenida y el juez ha ordenado su ingreso en prisión.
Así ocurrieron los hechos
Cuando la patrulla de la Guardia Civil llegó al polígono industrial, encontraron a una mujer de mediana edad que se negaba a ser atendida por el SAMU. Presentaba un abundante sangrado vaginal y todo parecía indicar que acababa de dar a luz. Sin embargo, la mujer lo negaba todo y estaba a la defensiva.

Los agentes fueron conducidos por la indigente hasta una casa en ruinas donde había pernoctado. Estos empezaron a buscar por los alrededores, y a unos cien metros de allí encontraron unas mantas enrolladas en el suelo. Allí, detrás de unos bidones, vieron al bebé recién nacido.
La niña aún tenía el cordón umbilical y presentaba síntomas de deshidratación. No obstante respiraba con normalidad y se encontraba bien de salud, tal y como acreditaron los técnicos sanitarios desplazados hasta el lugar. Fue trasladada al Hospital Vega Baja de Orihuela, donde recibe los cuidados oportunos.
El bebé se llama Noa
La bebé se encuentra bien cuidada en la unidad de neonatos, donde los empleados le han puesto el nombre de Noa. En el mismo hospital fue ingresada Daniela, la mujer de 39 años que lo niega todo y no rechaza hacerse cargo del bebé. Quedó detenida por un presunto abandono de menores.
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La mujer sigue en el centro hospitalario bajo custodia policial, a la espera de recibir el alta. Luego será conducida directamente a la cárcel, ya que un juez ha decidido su ingreso en prisión provisional. Ahora habrá que contemplar las circunstancias de la mujer y saber por qué abandonó a su bebé.
La otra cara de esta historia son los dos camioneros que dieron el aviso a la policía y fueron clave en el rescate del bebé. José Enrique y Luis María son amigos de toda la vida y ahora trabajan juntos en el reparto para Mercadona. La Guardia Civil ha reconocido su actuación rápida y diligente.
Quieren adoptar a la niña
Luis María fue el primero que advirtió que algo no iba bien, al darse cuenta de que la mujer iba ensangrentada de cintura para abajo. Llamó a su amigo para que estuviera al tanto cuando pasara con su camión. José Enrique se detuvo y bajó a hablar con la mujer, que estaba sentada bajo una farola.
Con unas mantas se tapaba la barriga, así que pensó que le dolía la barriga y le ofreció la comida que le había preparado su mujer. Le dio cinco euros, y antes de marchar advirtió que entre las mantas salía un pie de color rosa. “O es un bebé o es una muñeca”, pensó el camionero.

Ahora José Enrique y su mujer Ana se plantean adoptar al bebé, ya que según el camionero “mi mujer piensa que es una señal”. El bebé está ahora bajo la tutela de la Generalitat Valenciana, a la espera de los resultados de las pruebas de ADN. Luego buscarán si entre los familiares alguien quiere hacerse cargo.
En caso contrario podría ser adoptada por una familia de acogida (por ejemplo, José Enrique y Ana), y si no acabará en un centro de menores. Los dos camioneros se sienten afortunados por haber vivido esta experiencia juntos. Y sobre todo, por haber dado un futuro a esta niña recién nacida de nombre Noa.