Médico con mascarilla sosteniendo una muestra de sangre

'El coronavirus aparece ahora menos grave'

Los científicos italianos se muestran muy optimistas por la evolución de la enfermedad aunque prefieren mantenerse cautos ante la posibilidad de una segunda oleada.

Aunque las fases de desconfinamiento nos ayuden a recuperar cierta normalidad, las autoridades sanitarias insisten en la necesidad de protegernos y estar alerta ante un virus que sigue circulando

No podemos caer en una falsa sensación de seguridad y debemos respetar las medidas implantadas en cada una de las fases del plan de desescalada.

A pesar de esto, el optimismo por la evolución de la pandemia se ha instalado entre los científicos. 

El virus, más débil y menos agresivo

El motivo del optimismo se debe a que el coronavirusparece hoy más débil y menos agresivo que hace unos meses.

Esta teoría es apoyada por diversos científicos como  el profesor Giuseppe Remuzzi  y el director del Instituto de investigaciones farmacológicas de Milán, Mario Negri. 

«Los pacientes ahora son completamente diferentes de los de hace tres o cuatro semanas, los cuidados intensivos y las hospitalizaciones continúan disminuyendo en los hospitales» afirma el investigador Negri. 

Además, según el investigador de Milán  las dificultades respiratorias de los pacientes  cada vez son menos graves y se trata de una situación que ha cambiado en todas las ciudades italianas, no solo en Bérgamo y Milán. 

El profesor Remuzzi ha confirmado la teoría de Negri señalando que «parece que nos enfrentamos a una enfermedad muy diferente  de la que puso nuestras estructuras en crisis al comienzo de la pandemia» explicaba su hipótesis en diversos medios italianos. 

Esta evolución de la enfermedad podría estar pronosticando la desaparición del coronavirus incluso antes de la llegada de la vacuna, que con suerte podría estar lista en ocho meses.  

«Habrá una vacuna, pero probablemente cuando llegue, espero, si las cosas continúan como están ahora, el virus habrá desaparecido. Pero la vacuna será útil para la próxima vez o para otros virus» aseguraba el profesor. 

Prudencia a la hora de valorar la evolución

A pesar de las buenas noticias, Giuseppe Remuzzi ha mantenido la duda sobre si este cambio positivo se debe a la mutación del virus, que podría haberlo hecho más débil, o a un cambio en la carga viral de cada paciente. 

Antes estas cuestiones el profesor ha insistido en la necesidad de no precipitarse a la hora de valorar la evolución de la enfermedad. «Obviamente somos muy prudentes, porque podría haber una  segunda ola de la pandemia» señalaba. 

El jefe del departamento de enfermedades infecciosas del hospital Sacco de Milán, Massimo Galli, también se ha posicionado con Remuzzi y prefiere ser cauto a la hora de valorar la posibilidad de que el virus se haya atenuado. 

«No hay evidencias de cambio de mutación del coronavirus; pero el hecho de que haya personas menos graves en los hospitales puede estar motivado porque estamos en la cola de una epidemia que ha visto a las personas más frágiles presentar las formas más graves en los dos meses pasados, pero eso no quiere decir que se haya atenuado el virus» señalaba Galli. 

Ensayo clínico para reducir la mortalidad del coronavirus

Aunque los científicos insisten en mantener la calma se muestran muy optimistas en cuanto a la evolución de la enfermedad y el desarrollo de tratamientos para reducir su mortalidad. 

«El virus podría experimentar una reducción significativa en su capacidad de causar enfermedad, como varios colegas parecen convencidos de que esto ya está sucediendo» señalaba el inmunólogo y virólogo italiano, Guido Silvestri. 

El prestigioso doctor de la Universidad Emory de Atlanta  dirige actualmente una investigación de una prometedora terapia contra el Covid-19. Se trata de un primer ensayo clínico controlado llamado Adaptive COVID-19 Treatment Trial 2. 

El ensayo ya ha sido puesto en marcha en varios hospitales en todo el mundo para evaluar la combinación de un antiviral, Remdesivir, con un inmunomodulador, Baricitinib, con el objetivo de encontrar un tratamiento capaz de reducir enormemente la mortalidad del virus.