Hombre con mascarilla colocando el cartel de cerrado

'Cerrado hasta 2022', los carteles que invitan a pensar que perderemos otro año

Los hoteleros han señalado que hasta dentro de tres o cuatro años no conseguirán números positivos en sus negocios

La hotelería ha sido uno de los sectores más afectados por la crisis sanitaria en España. Tuvieron muchos meses sus establecimientos cerrados debido al estado de alarma y ahora han tenido que volver a sellar sus puertas, algunos quizás para siempre.

Los hoteleros españoles están intentando sobrevivir a la mayor crisis de su historia «encapsulando los riesgos», tal y como dice el consejero delegado y fundador de Casual Hoteles, Juan Carlos Sanjuan. 

«No podemos seguir con la incertidumbre, no creemos que la incertidumbre deba seguir encima de la mesa y vamos a cerrar toda la compañía hasta febrero o marzo de 2022», ha explicado como ha decidido afrontar la epidemia. 

A pesar de que parece una decisión drástica, sigue la línea de lo que se está imponiendo en el sector tras haber visto cómo el coronavirus se está llevando por delante todas sus previsiones y convirtiendo sus ganancias en pérdidas y números rojos desde hace ya siete meses. 

También reconocieron lbert Olivé, consejero delegado de Axel Hotel, Guillermo Pérez, el director general de Panoram Hotel y Federico Holzmann, director de Expansion de Catalonia Hotels & Resorts que la reapertura de sus negocios no llegará hasta 2022, cuando se puedan reincorporar a sus plantillas. Ellos no creen que haya demanda que justifique que estén abiertos hasta entonces. 

Pero este no es el único reto al que deberán hacerle frente. También tendrán que conseguir tener la actividad suficiente para cubrir costes y, por lo menos, poder pagar los sueldos de sus empleados. Es precisamente por este motivo que Pérez no cree que hasta 2023 o 2024 conseguir resultados positivos. «Hasta 2026 o 2027 yo no generaré valor para mis accionistas», ha dicho Olivé por su parte. 

Sus palabras coinciden con el informe independiente que ha elaborado Deloitte para Casual, donde se pronostica que la espiral bajista actual se extenderá hasta julio del próximo año, que habrá una pequeña recuperación en agosto y la situación cambiará en el 2022, que será un año muy positivo según esta firma. 

Sin embargo, este optimismo está basado en un ejercicio de voluntarismo que si no se lleva a cabo no habrá economía mundial, tal y como señaló Sanjuan. 

La crítica situación de los hoteleros

Teniendo en cuenta los meses que les esperan, los hoteleros ya se están enfrentando a otro gran reto: hacer frente a los alquileres, préstamos y al inminente inicio del plazo de devolución de los préstamos ICo, que vence el próximo mes de abril y que está en manos del Gobierno prorrogar para evitar ahogar todavía más a las cadenas. 

«Nosotros nos podemos refinanciar, rehipotecar, reinventar... Pero es que el agua sigue subiendo y ya no tengo más», dijo Olvié, porque no sabe hasta cuando conseguirá que le aguante el dinero que tiene ahorrado. Por este motivo ha demandado dejar de tener ERTEs parciales para que queden estableces. 

«Nos podemos reinventar, pero necesitamos ayudas de nuestros gobiernos para generar tiempo». Pérez también comentó este asunto: «No valen unos ICO para cinco años, no tienen sentido, no vale una moratoria de un año». 

«Desde el punto de vista del Gobierno, y desde el punto de vista de las asociaciones, de las entidades que nos representan, lo que necesitamos es una moratoria de cuatro año en nuestras financiaciones, qué es esto de un año, lo que necesitamos es que los ICO no nos los consoliden en nuestras financiaciones principales y que nos los lleven a siete, ocho y nueve años, créditos que realmente sean créditos necesarios de industria».  

Además, a todo esto le tienen que sumar las obligaciones que tienen los hoteleros que operan en régimen de alquiler. Y la situación de este sector en España es agonizante. El 70% de la planta hotelera se ha mantenido cerrada durante el último trimestre en Barcelona, según ha informado el consejero delegado de Axel. En la capital la demanda solo llega al 7%. 

Durante el último mes se abrió un 20% más, un esfuerzo que se derrumbó rápidamente por medidas como el confinamiento de Madrid o el cierre de los locales de ocio en Barcelona.